#LePonemosElOjo El desafío de recordar al ídolo

Marcos Díaz, el arquero más influyente de la historia de Huracán, se iría del club libre y con el pase en su poder. Ahora el hincha deberá decidir si atesora su paso con un final feliz. 

 

 

 

 

Las últimas horas en el mundo Huracán no son para nada tranquilas. Luego del sorteo de la Copa Libertadores 2019, donde todo era ilusión y emoción, aparecieron dos pálidas que preocupan al hincha. Por un lado, el interés de Boca por llevarse a Gustavo Alfaro como entrenador. La otra, la partida cuasi confirmada de Marcos Díaz luego de cinco años en el club. 

 

 

Los números son fríos y a veces no del todo contundentes. Sin embargo en este caso reflejan la única realidad. Ascenso, Copa Argentina, Supercopa y subcampeonato en la Sudamericana aparecen en el haber del arquero más influyente en la historia del club.  Y no es necesario haber sido partícipe de los 110 años del Globo para tener la palabra autorizada a la hora de soltar semejante afirmación. El club estaba en llamas, pisoteado e intentando volver a respirar. Y allí Marcos fue clave. Determinante. Apareció casi de yapa y terminó siendo la bandera de una institución que renació, levantó la vara y se acostumbró a las buenas épocas. 


 

Es verdad, la relación Díaz - Huracán es recíproca. El 1 llegaba de una suplencia que parecía eterna desde Colón de Santa Fe y había tenido un debut para el olvido (se lesionó a los pocos minutos de hacer su presentación con la camiseta del club). Es innegable todo lo que él le debe a Huracán y que -tal vez- si no hubiera pasado por Parque Patricios hoy su presente sería otro. Y cuando hablamos de otro, nos referimos a uno completamente inferior. Pero no fue así: Marcos Díaz encontró un trampolín, una contención y un nombre. Eso, encontró un nombre y un apellido. Encontró apodos. Encontró vidriera y una tribuna que lo terminó ovacionando incansablemente. Pero también brindó mucho.

 

 

El reclamo del hincha por no renovar e irse libre con el pase en su poder es entendible. Empero el rencor es inaceptable. Como mínimo, esta historia de amor debería ser un chau y gracias por todo. Dicen que cada casa es un mundo, y puede que puertas para adentro ese hogar se haya desgastado. Poco a poco. Por eso muchas veces debe aparecer la comprensión. No la aceptación, pero sí la valoración del vaso medio lleno. O casi completo. Porque a todos les hubiera gustado otro fin, con ovación, con puerta grande y pasillo de aplausos. Pero no fue así. Y ahora el hincha tiene el difícil desafío de recordar al ídolo. Cada uno elegirá su decisión... 

 

 

 

 

 

 

Etiquetas:

Compartir
Compartir
Please reload

Dejá tu comentario

Los comentarios son de exclusiva responsabilidad de los usuarios. Cualquier agravio o violación a la buena convivencia será eliminado de la página. Muchas gracias.

Tal vez te interese...

El fin de semana pasado, los juveniles Quemeros disputaron su último encuentro del torneo de inferiores AFA frente a Talleres de Córdoba y lograron do...

Alejandro Quintana recordó su pasado en el Globo y también describió el difícil presente del fútbol boliviano. “El Presidente del club era ministro de...

Please reload

DONDE ESTÉ EL GLOBO, LE PONEMOS EL OJO

© 2019  "El Ojo del Huracán". 

51161369_627509904348691_408654179736957
playfloor.jpg