Huracán: 110 años de historia, amor, barrio y pasión

 

 

 

Acá me encuentro otra vez, en el lugar de siempre. Ese pedacito que -parece- alquilé para toda la vida. Termina la fiesta de cada fin de semana y acá me quedo un ratito más. Porque cuando levanto la cabeza, el salón no se ve como cualquier otra fiesta cuando llega a su final, acá es diferente. No hay una sensación de vacío y desorden, ni de suciedad y dejadez, ni te nacen las inmediatas ganas de agarrar una escoba para limpiar un poco el desastre. No, estas fiestas son diferentes...

 

 

Ya hace 110 años que fin de semana por medio nos invitas a tu casa. Obviamente, yo hace muchos años menos que vengo, ja. Pero desde la primera vez que me trajeron, nunca más pude dejar de venir. Y bueno, como te decía, no sólo me quedo hasta el final, sino que también me gusta disfrutar unos minutos más allá. Esos momentos en los que el viento es el encargado de barrer todos los papelitos uniformes, cortados con la mano y con el corazón para recibirte. Me gusta quedarme viendo tu torre, tus altísimos escalones, y esa alfombra verde con la que siempre cubrís el gran escenario. 

 

 

Hubo épocas en las que, la verdad, no la pasábamos del todo bien eh. No te voy a mentir. No siempre tus presentaciones fueron un éxito. Pero bueno, de todas formas veníamos. Sabíamos que no estabas en tu mejor momento y entonces queríamos tratar de levantarte un poco el ánimo. Te costó salir de ahí, de esa etapa triste y complicada. Pero, de a poquito, pudimos salir adelante todos juntos. 

 

 

Cómo me gusta venir a verte. Y eso que la comida, la mayoría de veces, tampoco es la mejor. Me hiciste comer un par de Patys medio rojizos, o algunos choris de procedencia dudosa. Igual no te preocupes, no pasa nada. Yo no me enojo. No vengo acá por eso. Nunca te pedí nada, estoy acá porque yo quiero. Bah, de vez en cuando, sí me animo a pedirte alguna que otra cosita. Pero ¡ojo! en secreto, nunca te lo reprocharía. Es que a veces sueño. Y pienso. Imagino. En estos últimos años vivimos cosas muy lindas juntos, entonces uno le agarra el gustito a las buenas nuevas. 
 

 

 

110 años. Suena a un montón. Pero tampoco es tanto. Los que te conocen hace más tiempo, todavía se acuerdan de equipos memorables, de jugadores de selección, de los títulos en aquellos años donde en el fútbol no había un mango. ¿Te acordás? Me contaron que eran todos tan felices... La mano cambió, es cierto. Pero ¿quién dice que no lo disfrutamos igual? Si viajamos por todo el continente, si te vimos volar bien alto. Si festejamos. Si nos abrazamos, si nos besamos entre todos por vos. 

 

 

Hoy cumplís años. Otro más. Pensar que desde que naciste ya te decíamos que eras grande. ¿Y ahora? Y ahora seguís creciendo. Pasito a pasito. De a poco. Con caídas, con remontadas, con alegrías y tristezas. Pero, lo más importante, con todos nosotros empujándote siempre hacia adelante. Feliz cumpleaños Globo. Siempre vamos a estar con vos, hasta el resto de nuestras vidas. Porque te amamos. Te amamos profundamente. 110 años de historia, amor, barrio y pasión. ¡Qué sean muchos más!

 

 

 

 

 

 

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